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Del 27 de Julio al 3 de Agosto de 2008:

Alberto, Susana, Carlos y Gemma hemos emprendido un sorprendente viaje por Efeso, Pamukkale y Capadocia.

26/07 Sábado - 1º Día-BCN/ESTAMBUL

La salida con el charter de Spanair estaba prevista a las 11 de la noche pero finalmente salió con media hora de retraso. Nuestra sorpresa fue al contabilizar los pasajeros que íbamos en el avión: éramos 22 personas! Clickair había contratado un charter para los que no habíamos perdido la paciencia con la mala gestión que habían tenido frente a la anulación de la ruta.

El vuelo fue estupendo, tumbados y durmiendo hasta que la señal luminosa del cinturón se iluminó y llegamos al aeropuerto de Ataturk a las 4 de la madrugada.

27/07 Domingo 2º Día-ESTAMBUL/IZMIR

A las 8:30 de la mañana, después de haber pasado el resto de la noche literalmente tirados en el aeropuerto cogimos el vuelo a Izmir con Turkish Airlines. Por 53,44¤ nos dieron hasta el desayuno.

Reunidos con nuestros compañeros de viaje, Alberto y Susana, cogimos el coche de alquiler con la compañía ealquiler, en el aeropuerto de Izmir. De todas las compañías que habíamos mirado era la única que nos daba la posibilidad de devolver el coche en el aeropuerto de Nevsehir, Contratamos un Clio Sedan y nos dieron un Megane muy nuevo, tuvimos mucha suerte!

Llegamos a Efeso al mediodía muy fácilmente y, con un calor sofocante, empezamos la visita a las ruinas de la ciudad clásica. La entrada a Efeso cuesta 10 liras turcas y la entrada a las casas cubiertas otras 10 liras turcas, pero vale mucho la pena pagarlas. Las ruinas no son gran cosa pero los frescos son impresionantes y al estar dentro de un recinto cerrado nos dio una tregua al calor tan fuerte que hacía en Efeso.

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En Selçuk es el sitio donde comimos baratísimo. En la carretera principal que va a Efeso, en una pizzería situada en una esquina de la plaza del mercado, atravesándola hasta el final, justo enfrente de la mezquita, Okumuslar Pide Salonu. Justo en frente hay una heladería con muy buena pinta, los helados son los típicos turcos: con textura de chicle, no se deshacen, todos los sabores saben igual y prácticamente se tienen que tomar a bocados. Desde este día solo comíamos helados Algida, es decir, Frigo en turco, con sabor a helado occidental.

Después de comer nos dispusimos a visitar la casa de la virgen María. En la entrada hay un cartel que indica que la entrada al recinto es gratis pero que el ayuntamiento de Selçuk te cobra 10,75 liras turcas por persona por el mantenimiento del sitio. Aquí si que nos sentimos estafados, pues ya sabíamos que el sitio era más leyenda que otra cosa, pero una vez lo estas dentro y lo estas viendo, te arrepientes al instante de haber ido, en fin, que la historia vende y se aprovechan a base de bien.

Pusimos rumbo a Kusadasi para dormir en http://www.villakonakhotel.com/EN/. Encontrarlo no fue tarea fácil. El mapa que facilitan en su web no es demasiado bueno ni las indicaciones, como en el resto del país, no son nada claras. Acabamos preguntando a un grupo de hombres que estaban construyendo una especie de muro y a nadie le sonaba ni el hotel ni la calle. A grito pelado llamaron a otro que estaba tomando té con un amigo y nos dijo que era el hotel de su amigo y que nos indicaba. Vió que era complicado y, ni corto ni perezoso se montó en el coche con nosotros y nos llevó hasta la puerta del hotel. Luego lo acompañamos de nuevo cerca de su casa. Aqui empezamos a percatarnos de la amabilidad del pueblo turco, lo buena gente que son y lo bien que tratan a los turistas.

Ya acomodados en el hotel-villa, precioso por cierto, tal y como se ve en su página web, nos dimos un bañito en su piscina y nos relajamos y refrescamos después de un día tan caluroso. El hotel tiene un encanto especial, si lo ves por fuera piensas que va a ser una crutrada, pero al pasar el umbral descubres un mundo diferente, relajado y cuidado al más mínimo detalle. Está muy bien situado, a un paseo del centro de Kusadasi, donde tienes todos lo necesario.

Para cenar escogimos Dedem K. Restaurant (Family Bussines) situado en la calle Yildirim Cadessi nº 15 esquina con Bar Street nº 1. Comimos estupendamente, los camareros amabilísimos, parecían modelos de pasarela, y fue bastante económico.

28/07 Lunes - 3º Día- SELCUK ­ PAMUKKALE (140 Km):

 

Sobre las 9 de mañana, salimos rumbo a Pamukkale. Aún siendo solo 140 Km nos llevó toda la mañana llegar, las carreteras no son demasiado buenas que digamos y el asfalto conoció tiempos mejores, hay muchos camiones imprudentes por lo que se tiene que ir con mucho cuidado.

Llegamos al Hotel Venus, nos asignaron unas habitaciones muy bonitas, limpias y amplias en el segundo piso. Las vistas a las piscinas de travertino que dicen tiener en su página web son a lo lejos, pero el hotel tiene mucho encanto y su comida es excelente. Tienen un menú por 17 liras turcas que incluye 4 platos, sopa, ensalada, verduritas y plato fuerte a escoger. El precio por 4 pensiones completas con bebidas fue de 230 liras turcas, propina incluida.

Por la tarde visitamos las cascadas de Pamukkale, ya que nos recomendaron en el hotel que las mejores horas para hacer la visita es a partir de las 4 de la tarde ya que el sol se refleja en el blanco de las cascadas y el calor es muy fuerte durante la mañana, también es recomendable porque los grupos ya se han marchado.

Por 10 liras turcas puedes entrar a las cascadas, visitar las ruinas de Hierápolis y la piscina con restos arqueológicos, si quieres bañarte tiene un suplemento pero cierra a las 7 de la tarde, llegamos a menos cuarto, ya no pudimos bañarnos y nos quedamos con las ganas.

Disfrutamos como niños en las piscinas falsas que han montado para que los turistas nos podamos bañar, pero más aún cuando ya estaba atardeciendo el los castillos de algodón cuando encontramos una zona no vigilada, muy cerca de la Sacred Pool, con piscinas naturales, llenas de agua. En dos palabras: im-presionante. Vimos que había unos mejicanos bañándose y nosotros los imitamos. Fue toda una experiencia, no nos vamos a olvidar la puesta de sol en Pamukkale.

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29/07 - 4º Día ­ PAMUKKALE - KONYA ­ CAPPADOCIA (678 Km):

Salida hacia Capadocia via Konya. Nos decidimos por la ruta sur ya que en el Venus hotel así nos lo recomendaron.

Llegada a Konya para comer en un restaurante situado en la misma carretera que viene de Beysehir. El restaurante se llama Havzan y la dirección es: Beysehir Çevre Yolu, situado justo en frente de una mezquita y tiene una terraza panorámica con vistas y una temperatura muy agradable. Por 38 liras nos pusieron 4 pide de metro treinta muy buenos, bebidas y té. El único inconveniente es que no hablan ni pizca de ingles y no hay carta, los diferentes pides que ofrecen están escritos en el mantel individual de papel y en turco, así que tuvimos que improvisar. No están muy acostumbrados a los turistas y éramos un espectáculo para los camareros.

De camino a Goreme nos desviamos en Aksaray para ver el Valle de Ihlara. Para variar las indicaciones turcas no eran nada claras y no éramos capaces de encontrar el valle. Nos encontrábamos en medio de un camino de cabras y nos cruzamos con unos franceses que estaban tomando el fresco y al preguntarles por el valle, ni cortos ni perezosos, se montaron en su coche y nos acompañaron hasta el cruce con la indicación correcta. Aún y así no encontrábamos el camino a Ihlara y volvimos a preguntar a un chico que se nos ofreció como guía por 20 liras turcas. Somos conscientes que nos timó bien timados pero por lo menos nos llevó a un mirador, una iglesia excavada en la roca y al parking donde empieza el descenso al valle. Pero era muy tarde y todavía debíamos llegar a Goreme y, a nuestro pesar, tomamos el camino hacia Zeyntburu y paramos en Selime para ver el monasterio pero estaba cerrado.

Una hora y pico más tarde llegamos a Göreme, al Hotel Travellers Cave para cenar, no demasiado bien ya que la comida era muy picante, pero era tarde y estábamos cansados para bajar al pueblo.

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30/07 - 5º Día- CAPADOCIA

A las 5:20 de la mañana nos recogió un minibús para hacer el vuelo en globo con Ez air Balloon. Bekir, el dueño del hotel nos consiguió el vuelo por 110 euros, cuando el precio oficial son 150 euros, un ahorro considerable.

Al llegar a la explanada donde esperaban los globos, todavía no habían empezado a hincharlos, nos dieron galletas, té y café pero no los hinchaban ni a la de tres. El jefe no lo vio claro e hizo que empezaran a recoger los globos para buscar un sitio mejor, pero salió el sol, el viento cesó con el alba y volvieron a prepararlos para, por fin, empezar a hincharlos. En un momento estábamos en la cesta a punto para el despegue, tuvieron que equilibrar el peso de ambos lados y, por fortuna nuestra, en nuestro lado solo estábamos nosotros 4 y 2 chicas más, por lo que íbamos muy anchos. No nos dimos ni cuenta que ya estábamos en el aire.

La experiencia fue superlativa, las vistas de los valles, las chimeneas de las hadas, las diferentes texturas y colores de las rocas, nos encantó. Repetiríamos sin duda.

Después del desayuno descansamos un poco y salimos hacia la ciudad subterránea de Kaymakli. La entrada son 10 liras, pero muy bien pagadas porque la visita fue muy interesante, aunque no apta para claustrofóbicos, pues hay zonas de túneles por los que se debe andar agachado, casi en cuclillas. La temperatura interior es ideal para visitarla al mediodía, pues es muy fresquita y se está realmente a gusto, lo imaginábamos más sofocante pero es todo lo contrario. Lo fascinante del lugar es imaginarse como podían vivir comunidades enteras bajo tierra y eso que solo te muestran cuatro pisos, la ciudad contaba con muchos más niveles que hoy por hoy no se pueden visitar.

Antes de ir al museo al aire libre decidimos comer algo rápido en Cappadocia Kebab Center, en la calle principal de Göreme, la Müze Cadessi. Los durüm no son nada del otro mundo, el pan muy grueso y con ketchup en lugar de salsa de yogurt.

Con un sol de justicia y con la digestión del durüm haciendo daño, empezamos la visita al Museo al Aire Libre de Göreme, la entrada también vale 10 liras turcas. A nuestro entender debería llamarse museo de las iglesias excavadas en la roca, pues las hay en cada esquina. La Iglesia Negra, con suplemento de 5 liras, vale la pena por los colores de sus frescos y lo bien conservados-restaurados que están. La verdad es una visita que no se puede obviar por lo singular del lugar.

La tan recomendada visita del Castillo de Uchistar (por 3 liras turcas), nos pareció poco destacable, pues ya habíamos visto las maravillosas vistas de la Capadocia desde el aire, si no se hace el vuelo en globo vale la pena subir pero, habiéndolo hecho, pues nos pareció menos interesante.

De camino de vuelta a Göreme paramos en el Valle de las Palomas donde ya empezaba a caer el sol y sólo recorrimos una parte. En este valle han tapiado las entradas a las casas excavadas y las han transformado en palomares, las hay a cientos, suponemos que de aquí le viene el nombre no?

Después de una duchita reparadora fuimos a cenar al restaurante Kale Terrassa, también situado en la calle principal de Goreme. Cenamos por 58 liras los 4 y pedimos unos mezes, 4 pides y bebidas, nos pusieron un plato de postre con sandía, cortesía de la casa.

La noche en Capadocia es fría y se agradece mucho una chaqueta.

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31/07 - 6º Día- CAPADOCIA

La primera parada del día fue Pasabag, uno más de los sitios con Chimeneas de las Hadas. Al estar al lado de la carretera, está lleno de tiendecitas y grupos de toureros. Pero gracias a los grupos divisamos una pequeña colina justo en frente de las chimeneas con muy buenas vistas a las chimeneas y a un valle cercano.

Pasamos por Urgup y preguntamos en la oficina de turismo que valle nos recomendaba para hacer trekking y nos los recomendó todos! Así que nos decidimos por el que recomendaban en el foro de los viajeros, el Valle Rojo. Para encontrarlo se accede desde el mirador, con un cartel de vista panorámica, enfrente del cruce que va a Ortahisar. Pagamos 2 liras turcas al vigilante y empezamos el descenso del Valle Rosa y el cercano Valle Rojo (Kizil Çukur). Los colores del valle son muy bonitos, mezcla de tonalidades rosa, blanco y pistacho, como si fueran helados italianos de heladería de lujo. Lo que más nos sorprendió fue que en medio del valle hay un chiringuito montado en una cueva donde te ofrecen comida y bebida. Una señora mayor, vestida al estilo capadocio, con los pantalones bombachos, nos dio la bienvenida en inglés, nos preguntó de donde éramos para vendernos un libro de la Capadocia en nuestro idioma y nos preparó un zumo de naranja y una cocacola fresquita que nos tomamos en una terraza a la sombra que tienen preparada a modo de bar.

Para comer volvimos a Urgup, pues en la plaza principal está llena de restaurantes con muy buen pinta. Nos decantamos por el Restaurante Sömine, ya que tenía un aire muy refinado y la carta ofrecía especialidades turcas. No nos equivocamos, comimos muy bien y un servicio de restaurante de 5 tenedores, excelente y por muy poco dinero.

Al lado mismo del restaurante hay una Pastaneleri llamada Merkez donde nos tomamos un postre a base de leche muy sabroso y unos espressos, con sabor a café de verdad y no al sucedaneo al que nos tenían acostumbrados.

Al terminar, después de una larga sobremesa, pusimos rumbo a Mustafapasa, pues en la oficina de turismo nos dijeron que era un pueblo muy bonito. La guía Lonely Planet lo define como la Bella Durmiente de Capadocia, nosotros lo llamaríamos Betty la Fea, la serie donde el capitulo que se pone guapa parece no llegar nunca. No sabemos si algún día se convertirá en cisne pero a nuestro parecer nos pareció descuidada, sucia y nada destacable.

Ya en Göreme cenamos en el Restaurante Mercan. Goza de una fantástica vista desde su terraza, pero la decoración es pésima, parece un salón de bodas de los años 80 y sus manteles tienen unos lamparones grandísimos. La comida no estuvo mal pero claro, después de comer en el restaurante de lujo de Urgup, pues nos pareció algo cutre. También hay que decir en que Göreme no hay ningún restaurante de los que hayamos probado a destacar.

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01/08 ­ Viernes 7º Día CAPADOCIA / ESTAMBUL

Volvimos a Estambul en vuelo interno con Turkish Airlines a las 12:00 del mediodía desde el aeropuerto de Nevsehir. Nunca habíamos visto un aeropuerto tan espartano, tenía solamente un mini-chiringuito-bar de unos 5 m2 y nada más.

Llegamos a Estambul en taxi por 30 liras turcas al Hotel Orsep Royal Estambul, descargamos las maletas y fuimos a comer un durum en un chiringuito de la calle por donde pasa el tranvía, pero la comida no fue nada memorable. Hemos tenido la mala suerte de no comer un durum decente en Turquía, seguramente sea porque los comimos en las zonas turísticas.

Con fuerzas repuestas fuimos a coger el Ferry por el Cuerno de Oro. Siguiendo las indicaciones del foro, encontramos el embarcadero, que realmente está escondido. Esta al lado del puente de Galata, a la altura de la mezquita de Rustem Pasa.

Hay que dirigirse hacia el final del muelle donde hay un primer embarcadero, seguidamente están las paradas de autobús. Rodeándolas te encuentras una valla de color verde, se bordea por la izquierda y de frente te encuentras con un edificio que es una joyería en el bajo y un restaurante en la ultima planta, en el neón se lee: STORKS y debajo ZINHAN KEBAP HOUSE. Este edificio se deja a la derecha y continuando por un corto camino flanqueado por dos vallas verdes se llega a un pequeño refugio con el nombre: EMINÖNU HALIÇ ISKELESI donde se puede coger el billete por 1,40 liras.

Cuando se llega al final de trayecto en ferry, se cruza la calle y se sigue hacia la derecha y se encuentra el teleférico que por 1,40 liras, te sube hasta prácticamente lo alto de la colina, en un mirador y de allí hacia la derecha se encuentra el Café de Pierre Lotti. Tomamos un te por 2 liras con vistas espectaculares al Cuerno de Oro. Es muy interesante y recomendable, el 90% de la clientela es turca, mucha gente disfruta de las vistas leyendo un libro en ésta espectacular terraza.

Para bajar volvimos a elegir el Teleférico pues las agujetas que teníamos acumuladas eran un poco molestas para ir cuesta abajo, además desde la cabina se pueden ver muy de cerca las tumbas, te da tiempo a pensar que si el Teleférico se cayera caerías directamente en un tumba del cementerio!!!

Una vez en tierra firme nos dirigimos hacia la Mezquita de Eyüp, el ambiente que se respira es totalmente diferente al resto de mezquitas que habíamos visitado. Nos dio la sensación de que los musulmanes que allí se hallan están como de peregrinaje, algunos se echaban fotos y todo. La mezquita es pequeña pero muy acogedora, no tiene la barrera para los visitantes de la Mezquita Azul, por lo que te puedes mover a tus anchas por el lugar.

A la salida encontramos a una pareja de novios, ella parecía un merengue, ambos eran muy jóvenes e iban repartiendo unas bolsitas a la gente. También vimos a varios principitos, como a nosotros nos gusta llamarlos, niños que nos recuerdan al principito del cuento por como van vestidos.

Dimos una vuelta por la zona cercana a la mezquita y nos gustó mucho pues es totalmente diferente, los puestos de tiendas venden ejemplares de libros escritos en árabe, cetros para los principitos, toallas bordadas con el nombre de Eyüp y un montón de cosas más para los turistas musulmanes. Las calles están llenas de casas otomanas de madera muy bien restauradas, todo muy cuidado en general. Eso si, quizá éramos el 0,1% de los visitantes no musulmanes de la zona, pero no nos miraron mal, ni tan siquiera extrañados.

Para volver, de nuevo cogimos el ferry de vuelta a Eminonü y disfrutamos de una puesta de sol preciosa ya que el cielo estaba repleto de nubes y las diferentes tonalidades de azul, rosa y rojo fueron un regalo para la vista. Fuimos andando hasta el hotel, por las calles cercanas al Bazar Egipcio, las más concurridas para hacer compras.

Para cenar, volvimos a escoger el Restaurante Enjoyer, en la calle paralela a la del tranvía, en Incili Çavus Sokak nº 25 y volvimos a comer de maravilla, te hacen sentir como en casa y no solo por el idioma, también por lo afables que son los 3.

Nuestros primos, Alberto y Susana ya se iban para casa y les acompañamos a despedirse por ultima vez para ellos de Sultanahmet y de las dos maravillas que presiden la plaza.

Como colofón de la noche fuimos a tomar te y a fumarnos un narguile a una de las terrazas con cojines de colores que hay cerca del hotel. Estuvimos tan a gusto, ahí sentados sin zapatos, te de manzana, fumandoŠque más se podía pedir?

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02/08- Sábado 8º Día ­ ESTAMBUL

Al ser el ultimo día en Estambul decidimos tomarnos el día con mucha calma y escogimos para visitar únicamente el Museo de San Salvador en Chora (Kariye Camii), como no queríamos lamentar ninguna mala experiencia con los taxistas decidimos ir en tranvía hasta Haseki, hacer trasbordo y en metro hasta Ulubatli Hasan y hacer el resto del camino andando. Cuando vimos donde nos había dejado el metro, nos arrepentimos al instante de haber escogido esa opción, pues era un barrio mas que humilde y no tenía demasiado buen aspecto, pero no había ya marcha atrás. La idea era ir rodeando la muralla pero no había un ápice de sombra, así que fuimos por las calles interiores. El mapa que llevábamos (el que facilita la oficina de turismo de España) no tenía el nombre de ni la mitad de las calles por las que íbamos pasando, sabíamos que era todo recto y dejamos llevar por el instinto. Evidentemente Chora estaba en la cima de una de las colinas de Estambul, por lo que las calles estaban muy empinadas. Después de un rato de intranquilidad, llegamos por fin a una calle principal, bien, esa si tenía nombre. Al cruzarla, enseguida encontramos una indicación hacía Kariye Müzesi y llegamos al fin.

La entrada nos costó 15 liras turcas, más caro que Santa Sofía, pensamos, pero estuvo bien pagado. Tiene unos mosaicos impresionantemente bien conservados, las imágenes son sobrecogedoras, sobretodo las de la virgen María que denota verdadero dolor. Nos impresionó de veras.

Para volver nos decidimos por el camino hacia el puerto, está vez era cuesta abajo, jejeje y no tardamos mucho en llegar al Parque Aksemsettin, donde descansamos nuestros pies debajo de un árbol, bajo una buena sombra en uno de los parques que bordean el Cuerno de Oro. El embarcadero de Balat estaba cerrado, así que dimos un agradable paseo por la orilla hasta el próximo: Fener.

Para comer, escogimos un local muy cercano al hotel al que también habíamos ido en Semana Santa, otro de los recomendados en el foro por supuesto, Ombasilar Pide Salonu, donde comimos un pide y una parrillada mixta de carne, riquísima pues la asan con leña!

El resto del día lo dedicamos a callejear por las calles colindantes al Bazar Egipcio para hacer un montón de compras que acabaron con todas las liras turcas que llevábamos!

Después de un bañito en la piscina del hotel, nos dirigimos a ver el espectáculo de Luz y Sonido en Sultanahmet. A las 9 menos cuarto estábamos sentados en primera fila a la espera del espectáculo que en Marzo no pudimos ver. Bien pues debemos decir que más que luz es solo sonido y que fue un poco decepcionante y aburrido. Quizá nuestro error era esperar algo parecido a Abu Simbel en Egipto y claro, pues ni por asomo.

Para la última cena escogimos el Restaurante Rumeli Café, justo al lado del Mozaik, de hecho están pegados en la calle Ticarethane Sokak, 8, en una bocacalle de Divan Yolu Cad. La calle del tranvía. Cenamos muy bien y con precios similares a los españoles, el ambiente es más tranquilo y refinado que el Enjoyer pero la comida es igual de sabrosa.

 

03/08- Domingo 9º Día ­ ESTAMBUL /BCN

Como el vuelo no salía hasta la una del mediodía, nos levantamos temprano para hacerles una última visita a las 2 bellas de Sultamahmet. Que luz más bonita y que cielo! Nos quedamos por enésima vez prendados de Santa Sofia y de la Mezquita Azul, volvimos a echar un montón de fotos, pero un alud de tours nos amargaron un poco el momento interior de la Mezquita Azul, así que salimos como un rayo y nos sentamos en frente de la fuente, agotando los últimos minutos en Estambul, ciudad encantadora donde las haya.

Para la vuelta a casa nos decidimos por el transporte público. Tardamos solamente media hora en llegar a Zeytinburnu, el trasbordo para coger el tren-metro es realmente sencillo, está muy indicado el aeropuerto (Havalimani), no tiene pérdida. En total tardamos tres cuartos de hora en llegar. Desde la misma estación ya se entra al aeropuerto, se pasan los controles y listo!

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