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Nuestro viaje a Islandia del 18 al 29 de Julio de 2009:

Carlos y Gemma pisamos firme por la tierra del hielo y el fuego. Un lugar donde se puede ver que el Planeta Tierra está vivo!

La preparación de este viaje empezó en el año 2007, pero no pudimos llevarlo a cabo pues la única compañía que, por aquel entonces, volaba directo de Barcelona a Reykiavik, Icelandair, se llenó por completo y nos quedamos sin vuelos, así que finalmente fuimos a Noruega.

En el verano de 2008 decidimos cambiar por un destino más cálido, pues quedamos hartos de la lluvia noruega y nos fuimos a la maravillosa Turquía.

2009 era el año! Por fin nos iríamos a Islandia, aún sin compañeros de viaje esta vez.

El 10 de febrero ya compramos los billetes, comparamos precios con la Low Cost Iceland Express y eran casi más caros que con la tradicional y los compramos al fin, por 762,88 euros los dos, ida y vuelta. A mitad de precio que en el año 2007 que salían por más de 600 euros cada uno! La cosa pintaba muy bien!

Con la devaluación de la moneda, por culpa de la crisis del país, el viaje nos iba a costar la mitad, pues en 2007 por 1 euro comprabas unas 90 coronas y en 2009 llegamos a conseguir un cambio de casi 179!!!

Programar la ruta no fue cosa fácil, pero el tema del alojamiento fue peor! En marzo ya nos decían FULLY BOOKED en más de la mitad de los sitios a los que preguntamos, incluso en los Hi Hostels! Fue bastante estresante.....

Para rematar el asunto, a 4 días de la salida la compañía de alquileres de coche: Travelcarsiniceland/ Gildo, nos envió un mail y nos dicen que habían tenido overbooking y que debian anular nuestra reserva! Después de muchos intentos fallidos y precios astronómicos, la divina providencia nos trajo, caído del cielo, un Suzuki Grand Vitara con RBCars, una pequeña compañía islandesa que nos cobro las 254.910 ISK (1.421 euros) por anticipado del alquiler, cosa que nos daba cierta seguridad, aunque 530 euros más caro que Gildo, que dolor!!! Incluyendo los seguros Gravel Protection y el SCDW.

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18-19/07 - Día 1. Barcelona - Keflavik- Reykjavik - Akureyri - Zona Mývatn (Adaldalur):

El viaje de ida empezó el sábado por la noche y se acabó el domingo por la mañana!

La cola de embarque fue una tortura: Una cola que colapsó media Terminal A1 del Prat. Los mostradores de facturación los abrieron solo una hora y media antes del vuelo y había tanta gente, que llegamos incluso a pensar que habría overbooking, pues parecía imposible que cupiéramos todos en un avión!

Finalmente no se quedó nadie en tierra y, media hora más tarde de lo previsto (11:25PM), salimos al fin hacia Islandia! Los asientos estaban tan juntos que no podíamos dormir por la incomodidad, aunque todos los pasajeros fueron silenciosos e hicimos alguna cabezadita!

Uff, con el cambio de hora (2 horas menos que en España) llegamos a Keflavik a las 2:10 AM de la madrugada, eran las 4:10 AM, hora española!

Nuestro próximo destino era Akureyri vía vuelo interno con Air Iceland, que no hay que confundirla con Icelandair. Resulta que en Islandia el aeropuerto doméstico no está junto al internacional, sino en el mismo Reykjavik, cosa que no acabamos de entender, pero es lo que hay!

Para más INRI, resulta que dicho aeropuerto-aeródromo abre a las 7 de la mañana, por lo que tuvimos que esperar en Keflavik para no quedarnos tirados en la calle!

En el aeropuerto internacional de Keflavik, hay unos carteles bien grandes que prohíben dormir en el aeropuerto a los pasajeros con vuelos tempranos. Lo que faltaba, estábamos haciendo una ilegalidad!

Buscamos unos bancos donde sentarnos y vimos a una pareja tumbada en otros y un grupo muy grande acampado debajo de las escaleras, incluso con sus sacos y esterillas extendidas, así que nos tranquilizamos y dormitamos un poco hasta aproximadamente las 5 de la mañana.

Mientras esperábamos a los pasajeros del vuelo procedente de Halifax (Canada) que llegó a las 05:15 a Keflavik, desayunamos en tienda 24 horas y cambiamos 20 euros en la oficina de Lansbanking, aunque a un cambio de 173.75, bastante inferior que el oficial, que eran 179.

A las 6 de la mañana salía ya el Flybus, que habíamos comprado on line por 4.400 ISK (29,55 eur), hacia la Terminal de autobuses del BSI. Una vez allí nos subimos a un minibus que nos llevó al aeropuerto nacional.

El Vuelo a Akureyri lo compramos también en febrero por 13.607 ISK (95,52eur) los dos.

La salida estaba prevista a las 7:45h y fue puntual, relajado, tranquilo y nos sirvió bebidas la única azafata a bordo. La verdad es que lo recomendamos 100% para las personas que no quieran hacer quilómetros innecesarios en Islandia o dispongan de pocos días en la isla.

Husavik
Godafoss

A las 8:30h en punto aterrizamos en la mini pista de Akureyri y en pocos minutos ya teníamos las maletas en la mini cinta de recogida de equipajes. Un lujo, por el ahorro de tiempo que significa y el ya estar en el norte de Islandia en tan poco tiempo.

A las 9:00h vimos a un chico con un cartel con nuestro nombre y respiramos aliviados al ver que no nos habían timado! El único trámite que hicimos fue firmar el tiquete de la Visa y un escueto contrato de color rosa, no más explicaciones ni indicaciones y adiós, buen viaje!

El coche se veía bastante nuevo, con cambio automático y un techo solar que descubrimos días después, aunque tenía un bollo en la parte lateral delantera, el resto estaba perfecto, o eso aparentaba.

10º C. Soleado y con intervalos de nubes.

Mapa en mano, salimos hacia la Ring Road y luego nos desviamos a la carretera n. 83 y la n.835 para gozar con un primer recorrido por una de las Scenic Road que marca nuestro mapa, con paisajes muy bonitos y un bonito cañón con rápidos de agua muy azul.

Un poco por la excitación de momento, la falta de sueño y por los nervios de la conducción de un coche desconocido por una pista de tierra, se nos olvidó hacer fotos y parar en el cañón!

Tras 1 hora larga de recorrido llegamos a Godafoss, pero como se puso a llover decidimos postponer la visita para más tarde e ir a descansar.

Nos costó un poco encontrar la maldita carretera 87, pues la indicaciones islandesas son algo parcas y un tanto confusas, al principio del viaje sobretodo.

Para llegar a la granja Krambasel, tuvimos que acabar preguntando.

Como desde la carretera ya están indicadas las granjas con carteles azules, llegamos al fin a la granja sin pasar de largo.

Nos dio la bienvenida un simpático y juguetón perrito al que le encanta correr detrás de las piedras que lanzas! Incluso nos puso una encima de la maleta para que pudiéramos verla bien! Que gracioso!

Nos atendió la dueña, nos dio la llave del apartamento, nos dijo que ella vivía al lado y listo! Ni nos pidió el pasaporte, ni el dinero, ni nos dio más explicaciones.

El apartamento es muy amplio y luminoso. La cocina queda independiente de la habitación, está bien equipada aunque algo antigua, el comedor dispone de un sofá, dos camas individuales y una tele de LCD con canales vía satélite, aunque que con pocos canales, pero eso no es importante. El baño también está algo viejo pero es pasable. Tiene también Wifi gratis para los huéspedes y una habitación de matrimonio con una cama muy cómoda y cálida. En general es algo horterillo pero muy cómodo y económico.

Como necesitamos comprar provisiones, fuimos a Húsavík al supermercado Úrval en c/ Garðarsbraut, 64, que abre el domingo de 12.00 a 19.00. Los precios son similares a España, incluso hay comida de cultivo ecológico a mejores precios que en Barcelona.

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NorthSailing

Dimos un paseo por Húsavik que es famosa por ser la capital del avistamiento de ballenas en Islandia.

Desde el puerto de Húsavik salen varios barcos diarios para avistar a las ballenas, con un porcentaje de éxito de encontrarlas muy alto. Hay dos empresas Gentlegiants y North Sailing que hacen los mismos recorridos de 3 horas e incluso con horarios y precios muy parecidos.

Incluso aunque no os apetezca hacer la excursión de las ballenas Húsavik merece una visita, es un pueblo muy cuco.

Situado justo en frente del mar se encuentran las casitas de madera del restaurante Gamli Baukur. Donde comimos 2 sopas de pimientos, que te las debes servir tu mismo de la cazuela típica islandesa, salmón con salsa de albaricoque, pasta con champiñones y agua fresca, que es gratis en Islandia. Todo por 6.780 Isk (37,74 eur) que no es muy barato, pero la calidad, el atento servicio de una camarera en español y el sitio se lo merecen.

Como el sol continuaba brillando, volvimos a ir a Godafoss que es una de las cascadas más impresionantes del país, tiene forma de herradura y es espectacular. Se debe ir a ambos lados, para apreciar ambas perspectivas, en uno hay un parking y un caminito que lleva casi al caudal del agua y el otro está muy cerca, pasando el puente de la carretera, que está a unos metros.

Según la Saga del cristianismo, el cacique Thorgeir, antes pagano, lanzó las imágenes de madera de los dioses paganos a la cascada después de que el cristianismo hubiera sido aceptado en los llanos parlamentarios en el año 1000. El nombre de la cascada, "la cascada de los dioses", proviene de este hecho.

Como la emoción por el sol era superior a nuestro cansancio, decidimos ir a acabar la tarde en la zona del Lago Mývatn, visitando los fenómenos naturales que se pueden encontrar en sus alrededores, como volcanes, cráteres, sulfataras hirvientes, además del bello paisaje que rodea al lago.

La primera parada fue en Skútustadir. Esta población junto al lago destaca por los pseudocráteres recubiertos de hierba de Skútustadagígar y por las formaciones de Kálfaströnd, que recuerdan el cataclismo que en el pasado originó el lago Mývatn.

Mývatn significa "lago de los mosquitos", hecho que podremos corroborar al realizar un paseo por los pseudocráteres. Para disfrutar de las vistas de esta zona tuvimos que aguantar estoicamente las constantes embestidas de verdaderos enjambres de insectos. Afortunadamente estos no picaban, solamente incordiaban intentando meterse en la boca, narizŠ.. Hubo momentos en los que se veían nubes de humo, al acercarnos comprobamos que eran enjambres de mosquitos volando al unísono!

Por la noche, al desvestirnos, encontramos cadáveres hasta dentro de los calcetines!

La siguiente parada fue en Höfði, que es un paraje cubierto de flores silvestres y árboles de diferentes clases. Sorprende ya que realmente parece que estás en un bosque y no en la desolada Islandia! Alrededor de la orilla se pueden ver pequeñas cuevas y pilares de lava, es realmente curioso.

8 Km después, encontramos Dimmuborgir (castillos oscuros), que es un laberinto espectacular de extrañas estructuras que formó hace 2000 años la lava, al enfriarse rápidamente en sus capas superiores mientras que por debajo el resto de lava seguía fluyendo, formando multitud de galerías, cavernas y figuras, que fueron definiéndose a medida que se iba enfriando la lava. Hay vistas excelentes de Myvatn y de los alrededores, entre los que destaca el cráter Hverfell. Hay diferentes rutas para recorrerlo y de distinta duración, como nosotros ya estábamos a las últimas de energía, escogimos una corta, de color amarillo.

Al lado del parking y de la entrada hay un recinto con tienda y bar-restaurante con muy buena pinta y mejores precios que el resto de sitios que hemos visto, la sopa del día, por ejemplo a 600 isk, cuando en el resto no bajaba de 900 isk. No nos quedamos para que no nos entrara el bajón ya que debíamos conducir un buen rato hasta nuestro alojamiento.

Volvimos por la carretera nº 87 y llegamos a Krambasel para preparar la cena y dormir como troncos!

Castillososcuros
Pseudocrater

20/07 - Día 2. Parque Nacional Jökulsárgljúfur:

6-8º C. Muy nublado, con escuetos claros.

Empezamos el día con un recorrido por una parte de lo que llaman el Círculo del Diamante. Que consiste en 6 diamantes: La bahía de Skjálfandi (la de Húsavik), la península de Tjörnes, el Parque Nacional de Jökulsárgljúfur, el Krafla, el lago Mývatn y la catarata de Godafoss.

Salimos de Húsavik por la carretera 85 que bordea la península de Tjörnes, es más distancia que hiendo por la Ring Road, pero el paisaje compensa, ya que encontramos una costa escarpada y unos acantilados de color verde intenso, aunque el día estaba nublado y tristón y no era todo lo bonito que debe ser con el sol brillando.

Empieza a caer una lluvia fina.

Tras hacer el recorrido por la península de Tjörnes, llegamos al Parque Nacional de Jökulsárgljúfur. Encontramos el parking de Garganta de Ásbyrgi, otro de los accidentes geológicos de Islandia. Mide un kilómetro de ancho por tres kilómetros de largo. Su boca está dividida por una meseta llamada Eyjan ("la isla") y las paredes de los acantilados miden por lo menos 100 metros de alto. Tiene árboles más altos que una persona, cosa inusual en Islandia ya que los pocos árboles Islandeses tienen la medida de los abetos de navidad. Al fondo de Ásbyrgi hay un pequeño lago con patos denominado Botnstjörn.

Muchos geólogos creen que Ásbyrgi fue creado por un aluvión arrasador del río (tras una erupción en el Vatnajökull que derritió mucho hielo) y talló el barranco ahora ocupado por el Jökulsá á Fjöllum en tan sólo algunos días. Ásbyrgi tardó varios años para tomar su actual dimensión. Esta teoría es dudosa (las fuerzas requeridas para tallar esta formación enorme en un período de tiempo tan corto habrían sido aterrorizantes), pero la experiencia reciente de Islandia con aluviones masivos de este río, sugiere, sin embargo, que la teoría no es del todo descabellada. La historia popular es absolutamente diferente: fue creado cuando Sleipnir, el caballo de Oðin, pisó con uno de sus pies la tierra.

Después de dar un paseo por la zona comimos en la cafetería-restaurante-tienda de souvenirs todo en uno, a pie de carretera, en la misma gasolinera N1. Dos sopas del día de verduras, 2 hamburguesas con queso y lechuga por 3600 kr = 20,04 eur.

Basalto
Hljodaklettar

La próxima parada fue Hljódaklettar que es un área con vegetación en la cara occidental del barranco del río glacial Jokulsá en el Parque Nacional Jökulsárgljúfur. Está adornada con hermosas formaciones basálticas de formas hexagonales, arroyos y cascadas. Es un área con excursiones encantadoras entre los acantilados y el Mt. Thorunnarfjall. Son muy llamativos los rosetones de basalto que distribuyen de forma radial las columnas de basalto con formas hexagonales. Hicimos un pequeño recorrido de unos 20 minutos hasta llegar a un enclave que parece salido de otro mundo, con una enorme roca en medio del río que recuerda a algún tipo de animal que hace que se desvíe ligeramente el cauce, con el cañón del Jokulsá al fondo y todas las piedras existentes a tu alrededor de basalto!

Desde el mismo parking sale el sendero hasta la catarata de Dettifoss, pero es una caminata de bastantes kilómetros. Así que preferimos ir con nuestro coche, jejejeje

La tarde se arregló bastante y había rayos de sol entre hermosas formaciones nubosas, así que pusimos rumbo hacia la carretera F862 para ver las cataratas de Selfoss, Detifoss y Hagragilfoss. Según la información que recogimos antes de irnos, es la mejor carretera, aunque solo es apta para coches 4x4, para ver estas cascadas y el impresionante Jökulsárgljúfur, el cañón del río Jökulsá á Fjöllum, en el tramo comprendido entre la cascada de Selfoss y el lugar donde el río entra en el sandur del Öxarfjörđur. A lo largo de sus 30 km de recorrido atraviesa algunos de los paisajes más impresionantes de toda Islandia. La vegetación crece exuberante en algunos lugares protegidos de sus paredes, entre coladas basálticas con disyunción columnas que en ocasiones semejan ser gigantescas cercas de piedra levantadas por fuerzas que no son de este mundo. Las aguas cristalinas que brotan de las grietas de estas paredes entran en claro contraste con las turbias corrientes glaciales que se arremolinan en el fondo del cañón. Realmente es una carretera preciosa y vale la pena el largo recorrido hasta las cascadas.

El sol seguía brillando entre nubes y pisamos todo lo que podíamos para ver las cataratas con mejor luz, pero nos encontramos a un coche francés adaptado con caravana que iba como una cafetera y no nos dejaba adelantarlo, dios! se nos iba el sol! Una vez en el parking, salimos corriendo hacia Detifoss, un trayecto que nos pareció eterno, lo hicimos casi corriendo, llegamos a la cascada y el sol se escondió detrás de una enorme nube gris. Nos dio tiempo a una sola foto con sol! Y ya no volvió a salir más.

Detifoss es la cascada más caudalosa de Europa e impresiona el ruido que hace. Fue bautizada como el "Niágara de Europa". El río ruge a lo largo de su curso rocoso para caer repentinamente desde 44 metros de altura, creando una nube de agua pulverizada que moja todo lo que se le pone por delante, aun guardando una distancia prudencial, hay que ir secando los objetivos de las cámaras continuamente!

Ya de vuelta al parking hay un desvío en el sendero que lleva a la cascada de Selfoss que se encuentra a escasamente a 1 km al sur de Dettifoss. Tiene 11 m de caída y es más ancha de la de Detifoss, aunque ni la mitad de ruidosa.

Detifoss2
Detifoss
Selfoss

La última de las tres cascadas que encontramos, está ya de camino de vuelta, en un pequeño desvío en la carretera F682, es la cascada de Hafragilsfoss de 27 metros de alto y es una hermosa catarata desde donde se obtienen unas magnificas vistas del cañón del Parque Nacional Jökulsárgljúfur.

Volviendo a la Ring Road nos fue imposible no parar en las vistosas calderas y fumarolas de Hverir, justo al lado de la carretera. Junto a la ladera oriental del monte Namajall, de 482 metros de altura, Hverir es una extensa región de fenómenos geotérmicos, fumarolas, pozas de barro hirviendo y solfataras, que se mezclan con aguas que alcanzan los cien grados de temperatura. El azufre que desprenden huele bastante fuerte, pero es recomendable dedicar un tiempo a seguir los senderos para deleitarse viendo el agua hirviendo o las columnas de humo emergiendo desde las entrañas de la tierra, en montículos de rocas, como enormes ollas a presión hechas de piedras. Es una región con mucho viento, por lo que el olor a huevos podridos es apreciable desde lejos!

Cenamos en el Bar del Hotel Reynihlid: Gamlibaerinn, The Old Farm en Reykjahlid (Mývatn). Pedimos ligerito: 2 ensaladas impresionantes y muy completas aderezadas con salsiqui por 2000 kr = 13,43 eur. La bebida nos salio gratis, ya que al sentarnos en una mesa compartida con una pareja de alemanes, nos regalaron una cerveza que el camarero les había puesto por error y que ellos no habían tomado, era suave y sabrosa, de la marca Viking, marca propia islandesa.

Después de una cena tan satisfactoria, disfrutamos de la espectacular laguna azul de Mývatn, donde tomamos un relajante baño geotermal. La toalla se puede traer o pedirla en recepción por el mismo precio: 4.000ISK = 22,39 eur. El horario es muy amplio de 9:00h a 24:00h. El recinto es pequeño pero muy cuco y agradable, un oasis entre volcanes.

Lo mejor de todas las piscinas islandesas es la pulcritud e higiene que imponen: los zapatos hay que dejarlos fuera en unos estantes o bien entrarlos dentro de un bolsa, es imprescindible darse una ducha antes de gozar del baño, completamente desnudo y haciendo hincapié en las zonas comprometidas del cuerpo humano: axilas, partes nobles y pies!

Vuelta a Krambasel a dormir relajadísimos!

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21/07 - Día 3 Húsavik - Lago Mývatn ­ Krafla

10º C. Sol radiante!

Nos levantamos para llegar al tour de Avistamiento de ballenas de North Sailing a las 10, pero ya estaba lleno y pudimos comprar el de las 11:30. Nos cobraron directamente en euros = 48 euros c/u.

Mientras se hacía la hora del embarque, compramos un poco de pan en el supermercado Kasko, justo al lado de la oficina de turismo situada en la calle principal de Húsavík en c/Gardarsbraut, 5 y nos tomamos un capuchino, no muy allá, por 600 isk (parece que el café tiene precio fijo a 300 isk) en la cafetería de la misma empresa de las ballenas. Aprovechamos para ir al baño a ponernos varias capas de ropa para no pasar frío en el barco.

Al salir, entró una pareja de catalanes a los que nos volvimos a encontrar esperando para subir al mismo barco que nosotros. Casualidades de la vida, resultó ser una chica con la que había hecho Gemma toda la EGB! Increíble pero cierto! No nos habíamos visto en más de 15 años y nos encontramos en Islandia!

El tour empezó un poco aburrido, parecía que 3 horas mirando a ver si aparecía alguna cosa, podría hacerse un poco pesado, pero enseguida se puso emocionante: Ballena a las dos! Los barcos navegan en dirección al avistamiento pero casi no llegan a tiempo y las ballenas se van sin esperarnos. De repente el barco dejó atrás la ballena y puso rumbo al otro lado de la bahía, ya que según la guía del barco, hay más posibilidades. Y así fue, vimos varias colas de lejos, otras más cerca y una paso casi rozando el barco, fue emocionante! Según la guía fue un tour muy bueno.

Hubo 3 pasajeros que vimos las primeras ballenas y el resto del tour lo pasamos mirando el suelo del barco, jejeje, aún con ración triple de biodramina, el balanceo del barco marea bastante a los marineros de secano!

El mareo de Gemma se disipó al pisar tierra firme y como ya eran casi las dos, decidimos comer de nuevo en Gamli Baukur . Esta vez la sopa del día era de tomate, 2 hamburguesas completas con ensalada y patatas, y agua por 5.080 kr = 28,49 eur.

Ballena
Ballenas

La tarde se puso un poco fea, pero no llovía así que nos dirigimos a la Ring Road para llegar a la zona del Krafla, pasando por la central geotermal Kröflustöd.

Aproximadamente a 7 Km desde el desvío de la Ring, encontramos el primer parking de la zona de Krafla, una caldera volcánica de 10 kilómetros de diámetro que se llenó con material eruptivo en el último periodo glacial. Desde entonces se han producido unas 29 erupciones, la última de las cuales se produjo en 1984, formando un cráter de fisura del cual emanaba por ambos lados grandes coladas de lava. En el 1724, Krafla empezó una erupción que duró 5 años. Esta erupción se llamó "The Mývatn Fires" (los fuegos de Mývatn) debido a que la lava fluyó hasta el área Mývatn, devastando las granjas de la zona. Durante esta erupción la lava que emanaba de la fisura del Krafla llegó hasta 20 kilómetros de distancia al cabo de un año.

La gran atracción es pasear por el colorido cráter del volcán Leirhnjukur, todavía en activo como así te lo recuerdan montones de carteles alertándote de las altas temperaturas. Vale la pena recorrer el volcán esquivando las grietas de la tierra por las que se escapa humo y ardiente vapor de agua. Un paseo por la fisura permite ver las sucesivas coladas de lava emitidas a lo largo de diferentes erupciones y las capas humeantes de sus mantos más recientes. Hay que mirar bien donde se pisa y no alejarse de los senderos marcados con balizas.

En Krafla hay un par de rutas para caminar y muchas cosas interesantes que ver como las solfateras y las pozas hirvientes con su olor característico.

A pocos metros y el en siguiente parking, encontramos el cráter del volcán Viti cuyo nombre significa Infierno y subiendo alrededor del cráter se puede ver la pequeña laguna que se halla en su interior y se obtienen curiosas vistas a la central geotermal Kröflustöd.

Ya de bajada del cráter, nos cruzamos con la misma pareja de alemanes del bar de Mývatn, por supuesto nos saludamos alegremente. Curioso no? Pues ya veréis!

De vuelta al apartamento, paramos en Grjótagjá, una fisura de un río subterráneo de lava solidificada y en la que hay unas grutas con pozas de agua sulfurosa. Después de todo lo visto, nos pareció lo menos destacable de la zona.

Vuelta a Krambasel por la espectacular carretera 87, rodeada de coladas de lava, a preparar las cosas para la marcha del día siguiente y a cenar nuestra habitual y esperada sopa, que sienta de maravilla en ese clima y la ensalada!

Hverir
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22/07 - Día 4. Zona de Mývatn (Adaldalur) - Askja - Egilsstadir:

11º C. El día se levantó precioso y soleado.

Pagamos al dueño de la granja Krambasel que no hablaba nada de inglés y al decirle que le pagaríamos en euros, no entendió nada y sacó a su hija de la cama para que nos hiciera de intérprete. Nos pidió solamente 183 euros (33.150 isk) y al darle 185 euros, todavía nos devolvió 500 koronas de cambio.

Pusimos rumbo a la Ring Road, repostamos 4000 isk de gasolina en un surtidor automático de Mývatn y nos volvimos a parar en Hverir para hacer algunas fotos con el sol brillando, aunque seguía haciendo mucho viento.

Tomamos rumbo a Egisstadir y pasamos en frente del desvío hacia el Askja por la F88 y por culpa de un arrebato, y con el depósito de gasolina sin llenar del todo (malditos surtidores, no puedes ponerles FULL!), y aún con los carteles advirtiendo que la gasolinera más próxima está a 268 km, nos desviamos, sin pensarlo, hacia el interior de la isla.

La mayor parte del trayecto era de grava y bastante bueno, sin demasiados baches, incluso mejor que la F208 hacia Landmannalaugar, más tarde, la carretera fue empeorando.

Tuvimos que cruzar el río Jökulsá á Fjöllum, sin habernos estudiado el manual de 4x4, lo leímos rápidamente y tomamos la directa. Un éxito!

Antes del segundo cruce de río la carretera transcurría en medio de coladas de lava, por lo que las curvas se sucedían y el paisaje era cada vez más lunar y extraño.

Pasando las instalaciones del camping se encuentra el desvío hacía Öskjuvant, el cráter del Askja, donde el paisaje es precioso y con mucha nieve. La temperatura es de las más frías que hemos tenido en todo el viaje: 3º C en el parking, arriba en el cráter la sensación térmica era bastante más acusada, seguro que era mucho más baja.

La caldera del Askja mide 50 km2 y cuesta imaginar que tipo de fuerzas fueron capaces de crear tal cráter. El paseo hasta la cima dura unos 20 minutos pero con el frío y el fuerte viento se nos hizo bastante largo. La recompensa final es la panorámica de un cráter inmenso, con una pequeña laguna geotermal de agua azul turquesa a 25º de temperatura, en que se puede tomar un baño si se es valiente y otra tan grande, que no la puedes ver entera de una sola mirada! Además de ser la más profunda de Islandia, con 217m.

Volvimos al parking del camping, ya que la temperatura era algo mejor que arriba en el cráter y comimos dentro del refugio de madera que está muy bien equipado, con cocina llena de utensilios para prepararte tu propia comida y un gran cartel donde pide a los huéspedes que dejen todo limpio como lo han encontrado. Como solamente había un chico preparándose un couscous con quetchup, nos tomamos la libertad de usar una olla para hacernos una buena sopa caliente reparadora y comimos tan a gusto resguardados del frío exterior! Luego nos dimos cuenta que no era un refugio, en realidad nos habíamos colado en una guesthouse que está junto al camping.

La vuelta por la carretera F910 fue más, digamos, salvaje, que la ida. Había tramos en los que no sabías por donde seguía la pista, tramos con arena negra fina en lugar de grava con la que se hacían remolinos en la lejanía, no quisimos parar para hacer fotos por si el coche se quedaba trabado en la arena. También hay tramos menos inhóspitos con puentes de acero y cemento que cruzan caudalosos ríos. Fue toda una experiencia!

Cuando ya se iba acercando el final de la pista y quedaba menos para llegar a la carretera 923, nos paró un Toyota Rav4 y nos avisó de que teníamos algo debajo del coche. Miramos y parecía una pieza de protección, nada mortal, pero nos quedamos preocupados por lo que le habíamos hecho al coche.

El depósito de gasolina aguantó como un valiente!

Llegamos a la civilización, repostamos en la primera gasolinera que encontramos e intentamos poner la pieza en su sitio, nos dimos cuenta que el tornillo que la sujetaba no estaba, lo arreglamos a lo cutre y cruzamos los dedos para que aguantara.

Llegamos al Hotel Vindland sin dificultades. Esta situado a dos Kilometros de Egisstadir y consiste en un edificio de habitaciones muy bonitas, nuevas, con baño privado y Wifi, sin más instalaciones. La única pega que le podemos poner al hotel es que el agua de la ducha huele mal, pero claro, ir a Islandia y no ducharse con agua caliente con olor a sulfuros, pues no tiene gracia no?. El dueño nos dio un mapa del pueblo y nos recomendó un par de sitios para cenar. Nos preguntó si nos parecía bien de pagar en ese momento y no tuvimos inconveniente, así no perderíamos tiempo por la mañana. 12.600 ISK=70,62 euros.

Descargamos el equipaje y nos fuimos a Egisstadir a comprar provisiones. Encontramos un Bonus ya cerrado pues cierra a las 6 de la tarde, pero justo al lado hay un Úrval que hasta las ocho y media tienen abierto. Este fue el supermercado más chulo que hemos visto en todo el viaje, por la variedad que tiene, no falta de nada, incluso menaje del hogar y souvenirs.

Para cenar, nos decantamos por el recomendado por el dueño del hotel y la guía Lonely Planet: el Café Nielsen. Pedimos 2 sopas del día, que eran de verduras y una ensalada completa con pollo teriyaki y agua, claro. Todo por 3950 kr = 21,99 eur. El sitio es muy bonito aunque el servicio es algo lento, tuvimos que recordarles que queríamos cenar para que vinieran a tomarnos nota! La sorpresa de la noche fue al ir al baño y ver en una mesa a la pareja de alemanes del bar de Mývatn! jajaja! Iban ya 3 coincidencias!

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23/07 - Día 5. Egilsstadir ­ Zona de Höfn:

8º C. Nublado con pequeños claros de sol.

Salimos de Egilsstadir para comenzar una etapa de recorrido por los fiordos del este.

A 26 Km de Egilsstadir se halla un pueblo a tener en cuenta: Seydisfjordur, ya que dispone un importante puerto donde atracan los enormes ferrys procedentes de Europa. Para llegar hay que desviarse por la carretera nº 93 y cruzar un bonito puerto de montaña rodeado de montañas de color verde esculpidas por montones de saltos de agua. Hay que destacar la pequeña Gufufoss, a pie de carretera y muy cuca.

Este pueblo tiene un aire a Noruega, los pasajeros que lleguen procedentes de allí, pensaran que no han salido de casa!

La temperatura bajó a 3º C y decidimos tomar algo caliente en el bar del Hotel Aldan en la calle Nordurgara, 2. Es una cafetería toda de madera blanca, con una decoración típica nórdica, una monada. Lo mejor fue que tenía una cafetera espresso que parecía un nave espacial y el café estaba delicioso! El primer espresso auténtico que hemos tomado en Islandia! Por el precio habitual de 300 isk cada uno.

A las12:00 salimos con muy buen sabor de boca hacia Höfn.

La Ring Road bordea los característicos fiordos del este, con dramáticas montañas que descienden hacia los fiordos, desolados pueblos de pescadores y granjas diseminadas en todo el trayecto.

El recorrido por los fiordos se hace muy lento, ya que se deben ir bordeando completamente, este hecho te da la oportunidad de ver muy bien ambos lados del fiordo.

Llegamos al pequeño y encantador pueblo de Djúpivogur a la hora de comer y nos decidimos por el Hotel Framtíd, donde el restaurante ya estaba cerrado y nos desviaron al café, donde llegamos varias mesas casi a la vez. Pedimos: 2 sopas del día, de verduras, una ensalada y unos nachos con queso y salsa de tomate fría. Pedimos un postre que quitaba el sentido: pastel de manzana con nata y helado de vainilla, delicioso! Se les olvidó incluirlo en la cuenta, por lo que solo nos costó 3.470 kr = 19,45 eur.

La tarde se puso fea y lluviosa y llegamos a Höfn bajo una capa gris que no permitía ver bien las diferentes lenguas del glaciar Vatnajökull que ofrece la Ring Road a su paso por esta zona.

Hicimos una parada técnica en Höfn, para repostar gasolina (que ruina!) y comprar provisiones en el supermercado.

Pusimos la directa hacia el próximo alojamiento ya que no valía la tarde para hacer ni una foto en condiciones. A media hora aproximadamente de Höfn ya se encuentra la Guest House Hali que está situada en la misma Ring Road a medio camino entre la laguna Jökulsárlón y la carretera F985. Cuenta con un edificio muy curioso con la recepción, un restaurante y un museo. Tiene 3 edificios más con las habitaciones y la cocina-salón común. Nuestro edificio se veía muy nuevo, cuidado y limpio, incluso los baños y las duchas que son a compartir, pero los huéspedes lo mantienen en optimas condiciones, a parte de la limpieza diaria que realizan los dueños, claro está.

Las habitaciones son simples: con dos camas, dos mesitas de noche, un perchero y una pica lavamanos con un espejo. Nos dio la sensación que no entraron en la habitación las dos noches que estuvimos, pues no nos cambiaron la toallas, ni nos hicieron la cama a la manera islandesa: con la nórdica doblada en lugar de estirada...

La cocina es de Ikea y está muy bien equipada, con todo tipo de menaje y utensilios, cafetera, una gran nevera y una cocina con 3 fuegos y horno, por lo que puedes prepararte la comida o la cena cómodamente o bien ir al restaurante, que es bufet.

Nosotros nos preparamos nuestra cena a la espera que el tiempo mejorara al día siguiente.

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